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Política

OLÉ, LEHENDAKARI

OLÉ, LEHENDAKARI Uno creía que Ibarretxe no era demasiado inteligente, sino el prototipo de estudiante mediocre, metido a político porque los de su clase están más que cotizados entre los aspirantes de jefes de gobierno (Bush, Zapatero, Prodi, Blair, Aznar, etc.), ministros o presidentes de Parlamentos. Tremenda equivocación que quiero reconocer desde estas páginas. El Lehendakari vasco ha dado una lección de radicalidad y decisión sublime, cuando ha consentido que decenas de ciudadanos hayan pasado por los hospitales de aquel país, para ser curados de las heridas causadas por la reciedumbre y valor de ese cuerpo ejemplar de policía al servicio del pueblo que se dio en llamar ERTZAINTZA, y que tantas alegrías ha proporcionado a la extrema derecha españolista en los últimos tiempos, para satisfacción y gozo de quienes admiran esta forma de actuación tan heroica.

Ahí es nada masacrar a gente de cualquier sexo, edad y condición, por el aberrante hecho de manifestarse a favor de la paz. No se puede consentir. Ibarretexe lo sabe y ha querido ponerse a la altura de las circunstancias, es decir, imitando las maneras y buenos modales de Francisco Franco, José Maria Aznar, Pinochet o Videla, lanzando a sus mesnadas de la boina roja (como la de los falangistas de José Antonio Primo de Rivera) a la caza y captura de ciudadanos reunidos para pedir, alto y claro, que el proceso de paz no se detenga. Y eso es una ignominia, un sin sentido que ha de ser erradicado de las conciencias del todos los buenos vascos, es decir, de los que no se manifiestan excepto cuando lo mandan desde Madrid.
 
Ibarretexe se ha colocado donde nadie antes soñó ubicarle, Ya tiene un hueco en la tertulia del ex teniente coronel Tejero, o bien jugando al mus en casa del ex general Galindo, al dominó en el pazo de Fraga (que le podría dar lecciones de cómo asesinar obreros a la puerta de las iglesias vascas), o tal vez en el chalet de Vera, o en el de aquel inteligentísimo ministro llamado Corcuera, que con toda la razón se inventó lo del zapatazo en la puerta para cazar rojos indeseables,

Ibarretexe se ha cubierto de gloria. Ahora ya puede caminar por las calles del País Vasco con la cara bien alta, o ir a Washington para abrazar a su compañero Bush y aprender cómo serán sus pasos futuros a la hora, no ya de golpear, masacrar y disparar a los ciudadanos inermes, sino de estudiar las últimas técnicas de tortura en Irak, en la base de Guantánamo, desplegando a su ERTZAINTZA querida para que Euskadi no se parezca ni de lejos, a Irlanda, sino a Nueva York, Melilla, Bogotá, Madrid o México.

Ibarretxe no era un mediocre, como decía Felipe González (otro de los más inteligentes especimenes de la España del siglo XX), sino un auténtico genio de la política que, por fin, ha demostrado su valor y sensibilidad ante un problema tan grave como el que plantean los independentistas reclamando diálogo.

Desde esta página pido para el brillante Lehendakari, humilde pero firmemente, la medalla, la del Mérito Militar, a ser posible, o la máxima condecoración de la Asociación de Víctimas del Terrorismo,  para satisfacer las peticiones en este sentido, miles de ellas, que sin duda hoy inundan las calles de Donostia, Bilbo y Gasteiz.

Ibarretxe ya puede, incluso, proponerse a Zapatero como ministro del Interior en un futuro gobierno español. Le sobran condiciones, voluntad, firmeza y talante para conversar... con las armas en la mano. Como un moderno demócrata.

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TERRORISMO LEGAL

TERRORISMO LEGAL No sé quién fue el que dijo la frase: “Qué tiempos nos ha tocado vivir... Ahora hay que explicar hasta lo que es obvio”. La rotundidad del aserto contiene un enorme vendaval de imágenes que los medios de comunicación intentan explicar de forma unívoca, en un mundo mediático manipulado por diez familias con el suficiente dinero como para erigirse en los detentadores de la libertad de expresión. De la suya, más bien, que no la de una inmensa y silenciosa mayoría, que asiste al espectáculo circense en el que lo privado impera sobre lo público, y sobre el público, que ya no es ni distinguido, ni amable, ni querido, excepto si gasta su salario en mantener la llama de esos poderosísimos agentes de la seguridad estatal, disfrazados de diarios, emisoras de radio, de televisión y páginas web del mismo pelaje.

Tienen el enorme mérito de haber logrado el esperanto en la interpretación de la realidad circundante. Un mismo idioma en el que los buenos son los que más asesinan, y los que esos mismos medios llaman terroristas, son, en muchas ocasiones, cada vez más, personas, grupos y colectivos que se defienden de otro horror más grave: el que supone la legitimación de la ilegalidad más insólita. El todo vale ha sido superado.

La barbarie de Hitler, mil veces filmada, millones de veces expuesta en la pantalla, era denunciada de forma universal. Sesenta años más tarde, asesinatos en masa, invasiones ilegales, genocidios consentidos, son justificados por el aparato mediático, salvo las más que heroicas excepciones que todos conocemos. Invocando unos valores cuya significación queda a años luz de las verdaderas intenciones imperiales, el mundo contempla, peligrosamente adormecido, cómo los terroristas de traje de seda y corbata de marca, ordenan ejecuciones, masacres y bombardeos de todo tipo. Sólo ellos tienen el derecho de matar, de cortar de cuajo la vida de inocentes, que son daños colaterales, según afirmó uno de esos asesinos aún no juzgados por los tribunales internacionales, esos mismos que toleraron el crimen que supuso la muerte de Milosevic, la ejecución brutal del delincuente Ceaucescu, el ahorcamiento de Sadam Hussein, el envenenamiento de Arafat, los mismos que callaron cuando Pinochet y Franco masacraban a quienes defendían la democracia.

La ley del más fuerte se ha impuesto definitivamente. El cow boy que dispara más rápido, que tiene comprado al sheriff, es quien dicta las normas de conducta. Ese final en el que el supuesto bandido era condenado, mientras la ley y la bondad, el amor y la concordia triunfaban, ya no existe ni en el cine. La victoria está siendo del Terrorismo de estado globalizado, por acción u omisión. La nausea es ya insoportable. Hagamos historia del vómito de sangre, de esa inmensa lista de muerte legitimada hasta límites increíbles.

En 1946 la marina francesa bombardea la ciudad de Haifong, en Vietnam, asesinando a millares de civiles; empieza entonces una larga guerra de liberación en la que, sólo hasta 1955, los franceses habían matado a más 1.200.000 vietnamitas 

Dos años más tarde, en Deir Yassin, trescientos palestinos eran asesinados por Israel después de obligarles a abandonar sus tierras.

En ese mismo 1948 los imperialistas dividen Pakistán e India asesinando a 300.000 inocentes.

Durante los procesos de independencia en Madagascar, Argelia, Marruecos, Túnez y África, esos mismos “demócratas” pasaron por las armas o a cuchillo a más de medio millón de civiles.

En 1950 se produce la invasión de Corea por el ejército de EE.UU., que además amenaza con lanzar bombas nucleares sobre China. Miles de víctimas en ambos bandos.

En 1952 la policía francesa asesinaba en Marruecos a 52 independentistas y en el 53, en Kebia, sesenta y cinco palestinos fueron ultimados por los legionarios israelíes, por reclamar la devolución de sus tierras.

En 1954 la CIA y los marines norteamericanos derrocan a Jacobo Arbenz, presidente popular de Guatemala, elegido democráticamente en las elecciones más limpias que jamás se han celebrado en ese país, hasta nuestros días.

En 1956 Estados Unidos invadía la República Dominicana, una vez más con sus marines; masacre de palestinos en Kaf Kassem; tropas británicas lanzan ataques con todo tipo de armamento matando a 10.000 independentistas kenianos; empieza la guerra por la independencia de Argelia: Francia asesina a UN MILLON DOSCIENTOS MIL argelinos

Desde 1962 a 1975, las tropas de EEUU matan a TRES MILLONES Y MEDIO de Vietnamitas, utilizando bombas prohibidas por la Convención de Ginebra. La Comunidad Europea no emite ningún comunicado de condena.

En 1961 la CIA y el Pentágono asesinan al revolucionario Patricio Lumumba. En 1964 derrocan al Gobierno Popular del Congo y al Gobierno de Janio Quadros, presidente de Brasil. En 1965 el gobierno de EEUU ayuda al dar un golpe de Estado en Indonesia, el del general Suharto, asesinando a 500.000 comunistas de aquella nación; y en esa misma fecha la CIA organiza y ejecuta el crimen de Malcom X en Harlem.

1967: Estados Unidos e Inglaterra promueven la guerra de Biafra, Nigeria, que duraría tres años. Europa sigue callada.

1968: La policía norteamericana asesina en Chicago al presidente de los Panteras Negras; bombardean los campos de refugiados en Líbano.

1970: Treinta escolares palestinos son asesinados en los ataques aéreos a Bahr el Bakr; Septiembre Negro: mil palestinos son asesinados por las bombas israelíes. La Unión Europea mira hacia otro lado.

1972: En Derry, el Ejército británico mata a trece manifestantes. John Lennon compuso en honor de los asesinados la canción “Sunday, bloody Sunday”.

1973: La CIA y el Pentágono derrocan al Gobierno de la Unidad Popular, en Chile, que preside Salvador Allende; Europa emite un tímido mensaje de protesta ante los hechos, pero no retira sus embajadas. Únicamente Olof Palme, a la sazón presidente de Suecia, ordena a su legado que acoja en la sede la embajada a cuantos chilenos lo deseen.

En ese mismo año. asesinan a Amílcar Cabral, dirigente independentista guineano; la CIA promueve y financia la guerra y la represión en Bangla Desh: más de TRES MILLONES de muertos.

1975: Ochenta muertos en los bombardeos israelíes, con armas de EE UU, contra algunos campos de refugiados palestinos en Líbano

1976: Otros diez campesinos palestinos mueren en las manifestaciones de los territorios palestinos ocupados

1977: La CIA y el gobierno de EEUU financian y apoyan el golpe de Estado y la dictadura en Argentina: quince mil asesinados, treinta mil desaparecidos, casi dos millones exiliados, nueve mil encarcelados; y poco más tarde, de nuevo el gobierno de Estados Unidos, a través de su agencia de inteligencia y el Pentágono, auspicia un golpe militar de corte fascista en Corea del Sur.

1980: Represión en la República Centroamericana de El Salvador: sesenta y cinco mil muertos y siete desaparecidos; represión en Turquía, sin contabilizar Kurdistán, con más de mil asesinatos, casi un millar desaparecido, 665.000 detenidos, 11.000 encarcelados; y por si fuera poco, EEUU financia y apoya la guerra entre Irán e Irak que dura diez años: 600.000 muertos.

1982: Invasión del Líbano, con el resultado de 20.000 muertos; masacre en Shabra y Chatila: 18.000 muertos y 35.000 heridos; miles de islamistas asesinados en Hama (Siria), durante una insurrección.

1983: Los marines de EE UU invaden el Estado caribeño de Granada. Europa calla vergonzantemente ante el hecho. Ronald Reagan lo justifica. Europa opta por el silencio.

1984: En Marruecos, la policía mata a cien manifestantes en la revuelta del pan. El rey Juan Carlos de Borbón no dice nada. El gobierno de Felipe González tampoco. La monarquía alhauita es “hermana” espiritual de la española.

1986: Trescientos presos políticos son asesinados en la cárcel de Lurigancho, Perú, mientras 25.000 personas son asesinadas en calles y los desaparecidos superan los once mil. La Comunidad Europea, tan demócrata, calla.

1987: Empieza la Intifada palestina, con más de dos mil asesinados por Israel. 

1989: La aviación y los marines norteamericanos bombardean e invaden Panamá, secuestrando al presidente Noriega, que está en la cárcel; la cifra de muertos, varios miles, sigue siendo materia clasificada. Europa no emite ni un mensaje pidiendo explicaciones.

1990: El Ejército profesional de Israel asesina a veintidós palestinos en la explanada de las mezquitas.

1991: Guerra y bloqueo contra Irak, con un saldo de TRES MILLONES de muertos; partición y guerra de Yugoslavia: 200.000 muertos. Javier Solana está muy satisfecho.

1992: Invasión de Somalia por marines norteamericanos, provocando millares de muertes, sin cuantificar.

1993: Invasión de Sudán; golpe de Estado de Yeltsin, diseñado en EEUU, contra la URSS.         Diez mil asesinados.

1994: Masacre en la mezquita de Hebrón donde son asesinados 52 palestinos; en Ruanda UN MILLÓN de muertos; el Parlamento francés abre una investigación para saber la posible responsabilidad de su país. Un detalle muy democrático.

1998: La OTAN bombardea Yugoslavia con armas radioactivas proporcionadas por Estados Unidos, que hoy permanece en la zona balcánica. Javier Solana sigue encantado.

2001: Atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York. Tres mil muertos.

2002: Se desencadena la guerra total contra el Islam. Los medios hablan del Terrorismo Internacional. Se acusa, sin pruebas a Ben Laden. Se culpabiliza indirectamente a Sadam Hussein. Invasión de Irak: doscientos mil asesinados. Ejecución de Sadam.

Europa continua callada. Los demócratas sólo han reaccionado ante la masacre en Nueva York. Las víctimas eran norteamericanas, y eso es muy diferente. Hay que matar a mil árabes por cada ciudadano en USA. Faltaría más. Bueno, faltan muchas masacres en nombre del Imperio, así que añade a esa relación las que el lector crea que hemos olvidado. Gracias anticipadas.


Nota.- Y gracias también le sean dadas al abogado Juan Manuel Olarieta Alberdi, que ha tenido la paciencia de recopilar la mayor parte de esos vandálicos hechos, verdadero récord del Terrorismo desplegado y legitimado por los distintos gobiernos de EEUU y sus aliados de todo el mundo.

ILEGALIZAR A TODOS LOS VASCOS

ILEGALIZAR A TODOS LOS VASCOS

Se conocen ya algunas de las líneas maestras de la nueva estrategia que pondrá en marcha el gobierno de José Luis Rodríguez, para tratar de que el fenómeno independentista, armado o no, vaya perdiendo su hasta ahora innegable poder de penetración en el sector más joven de la sociedad vasca. Son paralelas a las que se dibujaron en la época de Aznar.


 

En España, la mediocridad es una garantía de supervivencia.
(M. García Viñó)
Reunidos en torno a Pepe Blanco (aunque no por su castizo modo de cantar el chotis), las diversas familias del llamado partido socialista obrero (cómo cuesta escribir esa palabra) español, discutieron sobre el inmediato futuro que se espera tras la ruptura por parte de ETA del alto el fuego, y de la suspensión de las conversaciones con la organización armada. (1)
-  Faltaría más, dijo Rajoy, que asistía a la reunión en calidad de observador.


El ministro del Interior, Pérez Rubalcaba, ponía cara de niño suspendido en religión, pero matrícula de honor en formación del espíritu nacional, estudios monárquicos, leyes fundamentales del franquismo y sometimiento a los caprichos del fascismo más ultramontano que representa el partido popular.


Los barones del socialismo español no tienen arrestos para hablar con ETA, ni tampoco son tan estúpidos como para no regresar a una mesa de conversaciones que, tarde o temprano, habrá que organizar, con la izquierda abertzale como testigo ocular, decía un transeúnte que pasaba por la calle de Ferraz, con un teléfono móvil conectado a una central de inteligencia británica.
- Este es del M-5 -  aseguraba un espía del CNI, antiguo CESID.
- No hombre, no, ese vive en la M-30 - contestaba un agente secreto de Zapatero


Lo que nadie se atrevió a poner encima del tablero, fue la propuesta que presentó el enviado especial de un señor que caza osos borrachos, ciervos invidentes, sirenas procaces y melopeas nocturnas, en la que se opta por una medida excepcionalmente inteligente: ilegalizar a todo el País Vasco (2).
Se comenzaría por encerrar a toda la izquierda abertzale, abriéndose al efecto más de cien nuevas prisiones en las que intervendría, como empresa constructora, la familia de un conocido político vasco de flequillo colocado desde la sien izquierda a la derecha, cuya bestia más feroz se llama Hugo Chávez y que tiene suculentos negocios en Venezuela. Así, se tendría un pequeño detalle con la derecha nacionalista de Euskadi, detalle que tendría un efecto tranquilizante en el empresariado de aquella nación, tan terriblemente sometido a los continuos chantajes de la banda armada.
- Qué horror - se lamentaba una mujer que les servía té y café con leche a los allí reunidos- con lo sencillo que es comenzar un diálogo. Es cuestión de discreción y buena voluntad, digo yo-


Se continuaría por la prohibición de hablar euskera en la calle, actos oficiales, actos religiosos y en otro tipo de actividad oficial. ¡Incluso en los actos sexuales¡, gritaba un legionario amigo de López Aguilar, mientras acariciaba a su cabra. La tarde avanzaba y la propuesta de aquel individuo iba engatusando a los presentes. Tras haber mandado al trullo a los amigos de los terroristas, se encerraría en seminarios convenientemente vigilados por la Guardia Civil, a todos los curas y frailes del País Vasco, menos a los que se confiesen apolíticos, apostólicos, apoderados, apócrifos y a por las monjas, por si acaso, espetaba un monaguillo del PP. Ellas, las peligrosísimas damas vestidas de pingüino, pero abertzales tras las tocas y los hábitos, seguro que esconden en sus conventos a algunos miembros de la kale borroka, apuntó Pepe Blanco en un momento de brillantez inusitada.


Luego, intervino Esperanza Aguirre que besaba febrilmente al diputado López Garrido, vamos a por los familiares de cuantos militantes se hallen encarcelados y les condenamos a arresto domiciliario, hasta que condenen la violencia etarra o, de no hacerlo, se las verían en el cuartelillo con algunos de los expertos de la Benemérita, que han aprendido mucho últimamente de las experiencias adquiridas en Irak y Afganistán, por parte de sus colegas del ejército mercenario usamericano, que a su vez fueron alumnos aventajados del Mossad israelí. Esos familiares, en primer grado, además de confesar públicamente su rechazo a la proclama Euskadi Ta Askatasuna, deberán presentarse en comisaría todos los lunes de cada mes.


Finalmente, un representante de la Asociación de las Victimas del Terrorismo Franquista, fue expulsado de forma violenta de la reunión cuando entregaba en la secretaría una petición para que los familiares de aquellos republicanos fusilados, torturados, masacrados y enterrados en fosas comunes aún sin descubrir, durante el régimen terrorista de Franco, tuvieran al menos el reconocimiento moral como defensores de la libertad y la democracia, por parte del poder ejecutivo y judicial. Al grito de ¡fuera revanchistas¡ tuvo que huir de la reunión en la que en ese momento intervenía Zaplana, que iluminado por el Espíritu Santo, encaramado a una silla, lanzaba la proclama: ¡Ilegalicemos el País Vasco!


Y todos se miraron con pasmo, con terror, con angustia. El ángel exterminador es poco, comparado con la escena que allí siguió, y que Luis Buñuel contaría mucho mejor que quien firma.


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(1).- Como todos sabemos, esos intentos de diálogo se quedaron en eso, porque jamás existió un contacto a alto nivel, quedando el proceso en una mera declaración formal, en un conato de proyecto que nunca vio la luz, siquiera en los nueve meses en los que no se tuvo que lamentar ningún acto violento, aunque tampoco se cumpliera una parte de la Ley penitenciaria vigente (que suele utilizarse en las democracias sólidas), en referencia a aquella que atañe a las autoridades competentes, sobre la decisión de que los presos cumplan sus condenas en las prisiones más próximas a su domicilio.



(2).- Trasladar a algunos reclusos a cárceles de Euskadi, o liberar a Iñaki de Juana Chaos (como sería lo normal en una democracia verdadera) resulta imposible para el gobierno de Rodríguez, ya que podrían llevarse un gran disgusto en próximos comicios (los municipales y autonómicos los tienen más que perdidos, excepto en las dictaduras de Andalucía y Extremadura, donde están aseguradas las poltronas de los Generalísimos Chaves y Rodríguez Ibarra, respectivamente), cuando no un tremendo chasco en otros predios donde parece que ese tipo de interpretación del socialismo tiene muchos adeptos (Asturias, Castilla-La Mancha, Aragón).



ZAPATERO SUSPENDE TODO

ZAPATERO SUSPENDE TODO El comunicado del presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en el que se dice que “se suspende el diálogo con ETA”, no puede ser más falaz, estúpido, inútil y lamentable, tanto como la colocación de esa furgoneta cargada de una potente carga explosiva en la terminal 4 del madrileño aeropuerto de Barajas, cuya deflagración ha supuesto heridas a unas cuantas personas inocentes.

 

El político que pierde una ocasión dorada, ansiada por millones de españoles, para que termine la violencia de una vez por todas, es un insensato cuando no un redomado imbécil. Y, créanme que me inclino por este último adjetivo. Zapatero no es más que un simple abogado sin absoluta preparación política. Jamás demostró ninguna idea brillante, no sólo en su mediocre carrera profesional, sino en su León natal, donde era conocido por su afición a la televisión basura, el billar americano y los buenos restaurantes.

           
El aparato de ese colectivo de primates llamado PSOE, cuya cabeza visible en Madrid es el no menos inane José Blanco, blanco precisamente de la mayor parte de los chistes más hirientes dentro de la familia del ex puño y la rosa, parece más bien reunido en torno a un clavel reventón sobre una mano blanquecina, cuyo dedo anular se alza en señal de que nos lo introduzcamos donde nos quepa. Ese es el respeto que tienen por el electorado, cada año más desilusionado no ya de la política, sino de quienes parecen jugar un papel de comediantes de tercera fila en el escenario del Parlamento.
           
Zapatero no ha suspendido ningún diálogo, sencillamente porque jamás estuvo en su ánimo otra palabra que la de la rendición sin condiciones para con los miembros de los grupos independentistas, cualquiera que fuere su forma de combate. Zapatero ha suspendido, más bien, en el examen de fin de carrera que le colocó la izquierda abertzale, una carambola que era un par de huevos. Así se las ponían a Felipe II, se decía en los billares cuando para ganar sólo había que mover el taco. Pero ZP no se ha movido ni de la silla.
           
Zapatero ha dejado en pelotas a la democracia. Ha perdido la ocasión de su vida política, pero lo que es aún peor, ha jugado con la vida de miles de españoles que esperaban algunos resultados inmediatos por ambas partes. Pero la soberbia franquista, enquistada en el ánimo e ideario socialista, impide lograr que las bombas y las balas callen para siempre. Y que no me echen encima que la culpa es sólo de ETA. Cuando uno no quiere, dos no pelean. Y el PSOE prefiere que los sueldos de los vigilantes y escoltas privados (donde tienen gran influencia) sigan creciendo.
           
Tú no has suspendido nada, Zapatero, excepto tu mejor ocasión para demostrar que eras más honesto e inteligente que Felipe González,  lo cual no era, por otra parte nada complicado. Pero has suspendido, Zapatero. Te otorgamos un cero patatero, Zapatero, un cate mayúsculo que tal vez te enseñe que desde el poder hay que ejercer la política, dejarse de estupideces y monsergas moralistas, propias de quien tiene por libro de cabecera las obras de José Antonio Primo de Rivera, y enfrentarse con coraje y valentía a un proceso de paz.
           
¿Hasta cuando tendremos que soportar tanta imbecilidad, tanta hipocresía, tanta inutilidad, tanta estulticia?


LA DEONTOLOGÍA PERIODÍSTICA SE HA METIDO PUTA EN ESPAÑA

LA DEONTOLOGÍA PERIODÍSTICA SE HA METIDO PUTA EN ESPAÑA

“España es una deformación grotesca de la civilización europea” .

(Ramón María del Valle Inclán)

España, esa tierra donde conviven juntos y revueltos catalanes, vascos, gallegos, andaluces, castellanos y demás, es hoy un país virtualmente desintegrado en el que, tras cuarenta años de sangrienta dictadura y veintisiete de cachondeo democrático, los franquistas siguen mandando y repartiendo su venganza, coronada en un descendiente de los Borbones, cuya presencia es un insulto perenne a las gentes que creen realmente en el valor de un sistema en el que sea el pueblo quien ordene y mande.

Eso que llaman España no es hoy sino un territorio en el que el ciudadano de a pie no está libre de toda sospecha, sino que más bien camina cabizbajo cuando divisa a un agente del desorden, siempre dispuesto a ejercer democráticamente su derecho a repartir hostias e insultos a cualquier ser humano que le parezca sospechoso. Y para ello, rinden pleitesía a quienes utilizan el poder político y judicial para defender la parcialidad, la democracia vigilada, el poder del dinero, la impunidad de los banqueros, estafadores y corruptos de todo tipo. Son los que utilizan los medios de comunicación para insultar a la inteligencia, denigrando a otras naciones en las que afortunadamente la prensa, la radio y la televisión públicas, combaten contra esa pléyade de millonarios que dominan cadenas y diarios, emisoras y páginas web tratando de imponer una verdad defendida desde la riqueza personal.

Son los mismos que aplaudían en la Plaza de Oriente, solo que ahora militan en partidos políticos de corte liberal, como el PP o el PSOE. Se les llena la boca de palabras y conceptos cuyo significado está en las antípodas de aquello que pretenden insinuar.

Hablan de democracia y pactan con la dictadura de George Bush. Condenan el terrorismo pero comprenden a Luis Posada Carriles.

Elogian a Zapatero por la aparente valentía ante el llamado proceso de paz, pero al tiempo desean que todo el movimiento de liberación del pueblo vasco se humille y pida perdón, mientras las miles y miles de víctimas del franquismo aguardan la condena de quien los torturó y asesinó impunemente.

Elevan la voz cuando piden respeto a las urnas, pero utilizan todo tipo de términos peyorativos cuando el que gana resulta que no es el que se esperaba, sino un populista de izquierdas, que vigila las cuentas y recorta los impresionantes beneficios de los dueños de todos los bienes del país, cantando “Se acabó la diversión, llegó el comandante y mandó parar”-

Llaman asesino a Sadam Hussein y sonríen ante la condena a muerte para el ex mandatario iraquí, pero solicitan comprensión para Pinochet, Videla y Bush,

Vigilan de lejos las urnas en México, pero lo hacen con lupa en las de Venezuela. Callan vergonzosamente ante la trampa de Fox y su pandilla de cuatreros, mientras jalean a golpistas como Rosales “El Atila de Zulia”.

La doble moral es lo suyo, El triple y cuádruple rasero es su forma de interpretar la realidad cotidiana. Buenas palabras en Ecuador para Noboa y descalificaciones y sospechas para Correa.

Viajan a Bolivia para defender el derecho empresarial de las multinacionales y enseñan su carné de socialistas, en tanto Evo Morales no entiende cómo un/a militante de esa ideología es capaz de poner a Repsol por encima del pueblo boliviano.

Son esos que Denuncian la situación de supuestos periodistas independientes en Cuba, pero aplauden el cierre de periódicos como Egin y el encarcelamiento de profesionales (Xavier Vinader, Pepe Rei, etc.).

Editan todo tipo de artículos sobre la lacra de la violencia contra la mujer, pero llenan sus páginas, sus pantallas, de anuncios de hombres y mujeres dispuestos a la prostitución como única forma de ganarse la vida.

Se niegan a comparar la situación en Euskadi e Irlanda del Norte, pero son capaces de establecer paralelismos entre Franco y Fidel Castro.

Escriben sobre la violenta radicalidad de las actividades armadas de la resistencia iraqui contra la ocupación yanqui, pero pasan un suave paño literario sobre quienes continúan torturando al pueblo. La resistencia es violenta. La ocupación, no.

Hablan y cacarean sobre la democracia y el respeto a los resultados en las urnas, pero prohíben partidos políticos para que nadie pueda votarles.

Blasonan sobre la libertad de prensa y de los medios de comunicación, pero censuran de forma constante y torticera a quienes desean una verdadera libertad de expresión.

Promocionan a asociaciones como la de las Victimas del Terrorismo, pero silencian el color de los familiares de torturados, asesinados y condenados injustamente. Son los mismos que atacan el derecho al aborto y piden la pena de muerte.

Y a pesar de todo ello, aún hay inocentes ciudadanos que se detienen en un quiosco y dejan un euro para adquirir un periódico “independiente”. Bendito limbo.

Y la deontología, en una esquina, metida a puta porque no hay otra forma de llamar la atención.

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¿Se busca la paz o la rendicion de ETA?

¿Se busca la paz o la rendicion de ETA? Lo que he leído desde hace algún tiempo (más de cinco meses tras el anuncio de un alto el fuego permanente por parte de ETA), acerca de la posibilidad de que se inicie el diálogo para terminar con la violencia, tiene curiosamente como protagonista a un colectivo de ciudadanos ilegalizado mediante una aberrante decisión del Parlamento español, llamada Ley de Partidos Políticos, que sin duda hubiera hecho feliz a Francisco Franco.

Que en 1979 fuera el Código Penal el arma con la que se controlara y, en su caso, se penalizara una determinada actividad, presuntamente delictiva, de uno o varios militantes y/o representantes de un partido legalizado, y casi treinta años más tarde se haya optado por tal artimaña anticonstitucional, no deja de ser el mayor sarcasmo sobre esa pretendida salud democrática de la sociedad española.

Está más que demostrado que la dilación exagerada en el comienzo de las conversaciones con lo que quede de ETA, sin o con la presencia de representantes de una formación política que debería ser tan legal como el PSOE (el PP debería en todo caso responder por su apología del terrorismo franquista), o sea Herri Batasuna, Batasuna o Euskal Herritarrok, no se debe a ningún otro motivo que a la más que pensable y sesgada intervención la más alta autoridad del estado en ese delicado asunto, o lo que es lo mismo, por el subliminal control político de las Fuerzas Armadas en tal cuestión. Porque no es el PSOE, ni el Ministro del Interior, ni siquiera Zapatero quienes pueden comenzar el diálogo. Ellos sólo acatan órdenes. No olvidemos que Franco ganó la batalla, que quienes combatieron por la libertad son aún delincuentes, condenados en juicios por tribunales ilegales y fascistas, que Zapatero se niega anular en nombre de una más que repugnante asimilación de esa victoria de la España única, grande y libre. En este asunto de la paz no ordena el pueblo. Mandan los sables.

Por eso quiero decir y afirmo, que todas las iniciativas para encaminar las conversaciones hacia la meta que significa el encuentro de una solución al conflicto vasco con los estados español y francés, han sido dadas únicamente por Batasuna y su entorno, por sus estúpidamente ilegalizados líderes, o lo que es lo mismo, por buena parte de la ciudadanía de aquella nación, que votaba aquella opción política; y lo volverá a hacer en pocos meses, porque la historia sólo puede ir hacia atrás durante un tiempo breve.

Pero lo más vergonzoso no es ya el inmaduro silencio sobre esas conversaciones, que desea y apoya más de la mitad del pueblo español (ahí están las encuestas a las que tanto se aferra  el Gobierno cuando le conviene), sino la actitud de los dirigentes de dos partidos políticos vascos: concretamente el PNV o EA (los otros ni se me ocurre mentarlos) que han elegido la vía del avestruz para encararse con el nuevo escenario.

Ante la huelga de hambre de Iñaki de Juana Chaos, la callada por respuesta. Ante la tozuda y persistente dispersión de los presos vascos, el mutis por el foro. Ante las manifestaciones por los derechos de estos reclusos, la violencia de la policía autonómica. Esa cobardía política ha de ser castigada por el electorado. Y el tiempo se encargará de ello, porque, insisto, no se puede engañar a un pueblo todo el tiempo. Y llevamos ya más de 70 años soportando la mentira, el engaño, la simulación y el silencio.

La sinrazón más infantil, pero por encima de todo la inmadurez política, la mediocridad y la cobardía más triste, brillan en las palabras vacías y carentes de toda voluntad que pronunciaba Zapatero a un periodista alemán, contestando a la pregunta de siempre, que yo formularía de la siguiente manera:

-          ¿Se puede saber de una pajolera vez, señor presidente del gobierno español, cuando van a comenzar las conversaciones con ETA que marquen el principio del fin de la violencia?

Como Zapatero quedaría mudo, esperando que le chivaran la respuesta desde la Zarzuela o desde las mismas entrañas de la Asociación para el Mantenimiento de la Venganza, que es a donde se mira cuando hay miedo de dar un paso decidido y valiente, aprovecharía para hacerle una segunda:

-          ¿Podría decirnos cuando va a hacer política en serio y no como hasta ahora que trata de que todos salgan descontentos y ninguno satisfecho?

Como ZP continuaría mirando una foto de la espléndida catedral de León, porque este abogado es ante todo patriota y sensible al arte, me decidiría por formularle otra cuestión más:

-          ¿Hasta cuando se va a permitir que el país lo manejen los uniformes? ¿No cree que ya es hora de que las Fuerzas Desarmadas, o sea, los civiles, sean quienes ordenen a las otras, las que disponen de tanques y aviones, y no al revés?

La cara de pasmo que suele tener el tal Zapatero, seria hasta un ejercicio de interpretación a lo Actor’s Studio, cuando escuchara una nueva pregunta:


-          ¿Sabe que muchos españoles sospechan que el Ejército quiere la rendición de ETA y que éste prohíbe cualquier conversación que suponga contrapartida alguna?

Y al verlo en el suelo, exánime, con la misma cara de Felipe González ante una pregunta sobre los logaritmos neperianos, le ofrecería un vino del Bierzo, una palmadita en el hombro y una frase cariñosa:

-          Mira, José Luis, vuelve a León, regresa con tus amigos de la infancia, tómate un asueto de varios años, y deja la política al pueblo, a ese pueblo español que nunca ha decidido nada, y que no merece ese trato.

Con la política que desarrolla el PSOE Valdés, basada en la constante humillación de los verdaderos demócratas, siempre tendrá la última palabra esa España fundamentalista, amante de la sangre, de la violencia en las cárceles, de la bestialidad policial, esa España que se proclama generosa y cristiana, pero que no es sino soberbia, egoísta y católico-fascista-apostólico-romana.

Está meridianamente claro que hay dos Españas. Pero por desgracia sólo gobierna la de siempre: la más cobarde, inútil, inculta y vengativa.
           

LA EMBAJODA ESPAÑOLA

LA EMBAJODA ESPAÑOLA

En tiempos en los que Manuel Fraga Iribarne, ilustre franquista de toda la vida, ocupaba un trono como embajador del reino de España en el de la Gran Bretaña, los que practican el siempre noble arte de la ironía y el sarcasmo, acostumbraban a bromear acerca del carácter del representante oficial del régimen de Franco, tildando como Embajoda a la sede donde el mastodonte gallego comía, dormía y conspiraba, aludiendo así al ambiente de oprobio e insulto constante a la inteligencia, que desprendía el edificio londinense y su más ilustre arrendatario. Parece que las cosas han cambiado en lo esencial, aunque la geografía ha variado de forma considerable. Sin embargo, algo huele a podrido en la legación española de La Habana. En 1979, el que firma estas líneas militaba en el entonces heroico PCE, al lado de personalidades como el actual embajador de España en Cuba, el ilustre ingeniero aeronáutico y hoy diplomático Carlos Alonso Zaldívar, de cuya objetividad no albergué ninguna duda en aquellos duros tiempos de legalización, hoy parece difuminarse entre sus cansinas alusiones a la falta de participación popular del ciudadano cubano en las decisiones políticas que toma la Revolución, y sus raquíticos argumentos sobre una supuesta debilidad de la sociedad cubana ante la inexorable desaparición física del Comandante Fidel Castro. Y es que el buen Carlos gusta de los tópicos. Se nota su profesionalidad, su exquisito tono pausado al habler, aunque el poder de su razonamiento tenga la misma solidez que la idea de que George Bush es capaz de entender un logaritmo neperiano. Desde aquel lejano año 1977, fueron muchos los compañeros y camaradas que, con la mano izquierda tiraban la toalla, mientras que, con la derecha, se aferraban al cheque al portador que suponía la oferta de inscripción en los clubes del fundador intelectual del grupo terrorista GAL, léase Felipe González, que dejó para la historia una de las etapas más dolientes de la democracia a la española, por su apoyo a los grupos parapoliciales, a las mesnadas falangistas del régimen, que azuzan incluso en nuestros días ciertos funcionarios de los aparatos intocables del estado, al estilo de Melitón Manzanas o Billy el Niño, ejecutado impecablemente el primero de ellos, pero libre el segundo de todo cargo, sabiendo que las órdenes sobre su busca y captura nunca saldrán de los despachos de jueces tan megalómanos y demócratas como Grande Marlaska y Garzón, que se lavan las manos ordenando la busca y captura de Pinochet, o de Videla, y si llegara el caso, de Contreras, Uribe, Ríos Mont, Alan García o Vicente Fox, pero jamás la de militares franquistas, que ya se sabe, han sido generosamente ratificados como héroes de la libertad, por obra y gracia del gobierno de Zapatero, cuando en verdad aquellos son almas gemelas de los más sanguinarios dictadores de Latinoamérica. Si algo enseñó Franco a su colega Eisenhower, fue a elegir un personal castrense cuya honra y honor radicara en el asesinato selectivo de ciudadanos de izquierda, intelectuales y artistas. El hasta hace semanas agregado cultural de esa embajoda, un tal Alberto Virella (hoy, afortunadamente para los cubanos, en la de EEUU), tras una desastrosa gestión en La Habana, distinguida por la inversión de ridículas cifras, más propias de un colegio público que otorga premios a los alumnos distinguidos que de una legación nacional ante un estado soberano, tuvo la desfachatez de llamar por teléfono a la oficina de la Comunidad Europea (que patrocina anualmente algunas actividades culturales en la isla), denunciando y protestando porque “se iba a celebrar un festival de baile flamenco infantil en la sede que Fidel había expropiado al gobierno español del PP (aludiendo al Centro García Lorca, propiedad del estado cubano), para tratar de que los funcionarios comunitarios suspendieran la demostración artística. El demócrata Virella, babea hoy ante la posibilidad de lamer las posaderas de terroristas como George W. Bush, Condolezza Rice o Donald Rumsfeld, Ojalá que la cultura española en EEUU no se vea afectada por el aguerrido funcionario. O mejor dicho, hago votos por que su gestión afecte a los acuerdos entre ambos países en esa materia, ya que sería una inequívoca señal de que las exposiciones, filmes, obras, novelas, que lleguen desde España, bien pudieran socavar los principios fundamentales sobre los que se asienta esa democracia nuclear a lo Bush. No caerá esa breva. El buen Alonso Zaldívar, que tuvo que soportar la nulidad del tal Virella con plausible estoicismo, aún no sé lo que opina de Chávez, pero lo huelo. Su carrera hacia un posicionamiento “a lo Polanco” en sesión continua me preocupa, porque tampoco admite un átomo de comprensión y afecto hacia este sistema político revolucionario (que él defendió hasta 1984), negando la menor a una nación asediada y bloqueada desde hace 46 años, aunque en su fuero interno sepa que los derechos humanos más fundamentales se cumplen con mucho más mimo y rigor en cualquier ciudad de la isla, que en la propia Europa. El actual legado del Reino de España, con los buenos modales que deben caracterizar a un representante de cualquier estado, gusta de mantener un monocorde discurso sobre las ventajas del régimen del monarca borbónico, queriendo ignorar (porque así se lo enseñaron en Washington) que en Cuba existe una participación ciudadana de tal calibre, que nunca se alcanzará en ese territorio que al que hoy representa. Los tópicos en los que apoya su tesis sobre la dictadura castrista, la persecución de disidentes, de periodistas encarcelados, son tan aburridos, además de inciertos, como una conversación sobre la familia real española. Cuando tuvo a bien invitarme a su residencia particular para que le contara mi experiencia en la isla, traté de explicarle algunas de las razones por las que creo, sinceramente, que Cuba goza de excelente salud en temas como la participación popular, en las decisiones políticas de todo tipo, en la defensa del territorio, en el conocimiento exacto sobre cómo y dónde se manejan los recursos económicos con que cuentan, además de repetirle los incontables argumentos que se han publicado en decenas de obras y estudios sobre la Revolución (pero nunca editados en España), así como sus ansias de independencia, su orgullo patriótico, que reafirman cada día su fe en las instituciones, a pesar, insisto, de las carencias de todo tipo que padece la isla, como una Numancia en pleno Caribe. No he vuelto a tener el placer de regresar a su residencia. El legado tiene ya la lección aprendida: ha de aferrarse al discurso de la CE (que es el mismo de Bush), a las amenazas del imperio, blasonando torpemente de esa democracia que invade naciones, mata, asesina, y tortura.  Fue triste constatar que mi entonces amigo, hoy ex comunista, había arrojado la toalla. Por eso no resulta sorprendente, pero sí irónico, que cuando trata de explicar cómo funcionan los mecanismos de participación popular en España, se le escape,  ¡ oh bendito subconsciente ¡, una curiosa definición del sistema español: juego democrático. Un duende le traicionó. Un simple juego. En Cuba, querido Carlos, la democracia no es ningún pasatiempo. Es lo más sagrado.  Suelo verle en las numerosas actividades culturales a las que acude, enjuto, cabizbajo, mirando hacia el suelo, mientras intenta levantar la voz, con la firmeza de quien pisa en terreno resbaladizo, acerca de las supuestas conquistas del primer mundo, departiendo sonriente con artistas, escritores, directivos, mientras deja la incómoda labor de captación de acólitos para la causa anticubana a los servicios de inteligencia de Zapatero, de cuya eficacia, afortunadamente, dudamos todos aquellos que respetamos, compartimos y admiramos la enorme labor desarrollada por el pueblo de Fidel.  Otro día hablaremos de los cónsules y su particular sadismo para evitar a toda costa que puedan entrar en España los cubanos que son revolucionarios, y así contribuir al burdo espécimen que dice: “Fidel no permite que los habitantes salgan del país”, cuando lo cierto y mucho más cierto es que en los consulados de la Comunidad Europea se trabaja para exigirle al cubano tales requisitos que, desmoralizado, renuncia a poder viajar como cualquier otro ciudadano. No es que no puedan salir. Es que esos funcionarios españoles, franceses, finlandeses, italianos, etc. que otorgan las correspondientes visas, se niegan a que entren, excepto si se trata de mercenarios que prometen fidelidad a los Principios Fundamentales del Movimiento Democrático Europeo.  Estimado Carlos. No sabes cómo se echa de menos entre los vuestros algo más de aquella bonhomía tradicional española, esa que practican los verdaderos amantes de la democracia, esa mínima objetividad, el destierro del doble rasero, de la doble moral, de la hipocresía que hoy impera en el Reino, equiparando a los asesinos de la Banda Nacional de Franco con los auténticos luchadores por la libertad, con los que combatieron en el lado de la legalidad republicana. Tus leyes quieren borrar el auténtico significado de la historia reciente, y sabéis que estáis condenados a repetir una parte de ese pasado. Tu gobierno, tu monarquía, aún prefiere a Millán Astray, Queipo de Llano, José Antonio Primo de Rivera, Calvo Sotelo, Carrero Blanco, Aznar o María San Gil, que a Prieto, Azaña, Lorca, Machado, Alberti, Ibárruri, Hernández, Celaya, y miles de hombres y mujeres defensores de otra libertad, por fortuna a años luz de la que defienden los gobiernos de Bush o Blair. Equiparar a los enamorados de la inteligencia con sus asesinos, es el colmo de la injusticia.  Te propongo que cambies esa Embajoda por una legación mucho más eficaz, objetiva, colaboradora y responsable, que merezca su auténtico nombre, trabajando por la concordia, la paz y la amistad entre Cuba y España. En la confianza en que ese día llegará, te saludo con todo afecto.,

MARIA TERESA FERNANDEZ DE LA VEGA Y OTRAS HIERBAS

MARIA TERESA FERNANDEZ DE LA VEGA Y OTRAS HIERBAS

La vicepresidenta del gobierno del PSOE, María Teresa Fernández de la Vega, se ha interesado estas últimas semanas por el destino y los dineros de algunos ejecutivos de Repsol-YPF, empresa española que, como saben los lectores informados (o sea los que no leen sólo cualquier diario de Falsimedia o visitan sus webs), se halla bajo sospecha por sus actividades presuntamente delictivas en Bolivia, país cuyo vicepresidente no ha tenido que viajar a España, ni lo haría probablemente, en el supuesto de que unos empresarios bolivianos que desarrollaran labores en Madrid o Barcelona, Bilbao o Coruña, estuviesen siendo investigados por presunto delito de estafa, abuso y ocultación de bienes.
 



Hay que decir, en honor a la verdad, que esa zozobra por las penalidades que actualmente sufren los responsables de la petrolera, es también compartida por ciudadanos de espíritu tan democrático como Juan Carlos de Borbón o el propio jefe del ejecutivo español. Y no digamos Rajoy o Aznar, que sin duda, de estar hoy al frente del gobierno, habrían optado por enviar a Bolivia a la Legión Española y a su cabra, para preparar la invasión de aquel territorio. Al menos. hay que agradecerle a Maria Teresa que haya demostrado un talante menos agresivo. Ella, tan sensible, tan caritativa ella, y su jefe José Luis, tan riguroso, tan pacifista él, demuestran bien a las claras que en las naciones llamadas democráticas, quienes se ocupan de explotar la miseria ajena a niveles espectaculares, están siempre protegidos por el paraguas gubernamental, y no al revés, que es lo que uno, en su ingenuidad, creía que era lo correcto, lo verdaderamente democrático.

Desde hace lustros, y más desde que en las cloacas de la Casa Blanca se decidiera acabar con las Torres Gemelas, azuzando convenientemente a varios alumnos de Ben Laden entrenados en USA, el término democracia ha sufrido agresiones de tal envergadura, que los pilotos suicidas que asesinaron a tanto inocente (por órdenes de la CIA y el FBI), pasarían por querubines al lado de los verdaderos criminales, George W. Bush, José Maria Aznar, Silvio Berlusconi o Tony Blair, cuyas órdenes en Irak, Afganistán, Palestina o Líbano, llevan el sello más siniestro: el del exterminio porque sí. La democracia a la norteamericana, en el siglo XXI, espantaría al General Custer más que la existencia de dos mil Toros Sentados, haría que Robespierre se decidiera por el suicidio, o el mismísimo Winston Churchill (ladino hasta el delirio) tendría que encerrarse en su despacho, avergonzado ante el espectáculo de la Cámara de los Comunes .

La democracia de Maria Teresa se basa, ante todo, en cumplir fielmente las órdenes que llegan desde muy arriba, vía telefónica, tratando de evitar, en lo posible, que no circulen rumores que apunten al inquilino del palacio de la Zarzuela como accionista de Repsol-YPF. Así, la corajuda y elegante vicepresidenta, salvaguarda los intereses, no ya de España, sino, lo que es bastante diferente, de unos cuantos ciudadanos españoles que invirtieron en Bolivia unos dineros (eso sí, obtenidos honradamente), y que ahora se ven sometidos a un auténtico juicio democrático, porque desde que aquel país lo preside Evo Morales, no se puede robar alegremente a sus habitantes, y menos aún si los rateros vienen en son imperialista, como hace 500 años cuando arribaron las naves democráticas de los Reyes Católicos, para imponer a los indígenas unas empresas llamadas Iglesia SL, Extermino SL, Robo SL y Violencia SL, destinadas a enriquecer los bolsillos de aquellos que, como hoy, se encuentran en los aledaños del poder... y en el mero centro del poder, qué leches.


Maria Teresa, José Luis y Juan Carlos, muy preocupados por Repsol-YPF, y si fuera necesario por Inditex, El Corte Inglés, Telefónica o Unión Fenosa, velan así por los intereses de la Patria, porque ese concepto, como el de democracia, lo modelan y soban las manos privadas, viajan en los bolsillos de los ejecutivos de las grandes compañías, de los multimillonarios que ofrecen acciones a unos cuantos miles de españoles, para que estos aumenten su erario en unos pocos euros, pero resultan términos ajenos al sentir y vivir del verdadero pueblo; porque, que yo sepa, ni el señor Zapatero, ni la señora Maria Teresa de Jesús y Fernández de La Vega, ni mucho menos el ciudadano Borbón, han mostrado el menor interés en viajar fuera o dentro de la península, buscando a los culpables de la última gran estafa cometida en su patria, la de Forum Filatélico, cuyos pequeños ahorradores, o ingenuos accionistas, se quedaron sin un duro de la noche a la mañana. Ninguno de los antes mentados se ha trasladado, ni tampoco sus agentes judiciales o abogados, a las Islas Caimán, a las Barbados, Panamá, Suiza, Mónaco, Andorra o las Bahamas, para hallar a los ladrones, a los delincuentes que han robado los ahorros de medio millón de compatriotas. Los estafaos no son pueblo. No son siquiera españoles. Son, simplemente, unos imbéciles.

Para estos políticos tan patriotas, que señalan a Evo con el dedo acusador porque éste ha dejado sentado que en Bolivia no se roba impunemente, español es todo aquel empresario que se arriesga a que le vigilen, allá donde quiera asentar sus fábricas, industrias o negocios diversos. ¿Por qué? Sencillo.

Porque sólo ellos son los garantes de SU democracia actual, los verdaderos patriotas. ¿Verdad, Polanco?.


 

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